viernes, 16 de marzo de 2018

Visita a la Exposición de los "niños de la guerra" en el Centro Social Arena Gijón



Hemos visitado una exposición sobre los Niños de la Guerra que está desarrollándose en el Centro Social de la Arena de Gijón en estas fechas.
Se trata de un magnífico trabajo en cuya dirección y desarrollo destacan por su trabajo y dedicación Tatiana y Luis Fdez.
Consiste en mostrarnos el relato de unas familias que en ocasiones por propia voluntad, aunque confundidos por la guerra y las cincunstancias históricas de la época, y en otras sin ni siquiera sospecharlo, quebraron la integridad familiar al quedarse sin la presencia de unos hijos que se vieron obligados a emigrar, por bastantes más años de los pretendidos inicialmente.
Las fotografías y testimonios orales de estos niños, cuyos supervivientes rondan hoy los noventa años, son un inestimable legado para los estudiosos e investigadores de este oscuro capítulo de la historia.
Vaya por delante nuestro más sincero agradecimiento a todas las personas que con su esfuerzo y dedicación hacen posible que proyectos de esta naturaleza alcancen la luz.
Por nuestra parte no hemos hecho mas que reproducir algunas de las fotos como muestra.






































sábado, 24 de febrero de 2018

Paseo por Braña Castañar


Habiendo realizado una ruta al pico Llosorio hace unos días y pasado por Braña Castañar, lugar de nacimiento de mi madre, observamos el deterioro físico de una de sus poesías plastificada y prendida al roble inmediato del depósito de sus cenizas –bajo el carrasco--.
Pasado un tiempo de manifiesta incomodidad, realmente pocos día, retornamos al lugar con un nuevo manuscrito, una nueva copia plastificada, aprovechando para, con un pequeño recorrido circular, hacer una visita al cementerio de la Fosa del Llanu, donde están enterradas las víctimas de una de las masacres de la guerra civil: la del Llanu la Tabla.
Dejando, pues,  el coche al lado del monumento que recuerda tal suceso, subimos por la carretera al Llanu la Tabla a fin de conversar con dos vecinos del lugar, tío y sobrino, supervivientes de aquel evento del año 39.
Ellos nos indican que bajando por la derecha llegaríamos al pequeño cementerio en la cota baja, y justo en el entronque de dos regueras. Una lápida con sus nombres deja, constancia del sitio, y recuerdo por los años del atroz asesinato.
Desde allí, y por la margen derecha del río, iniciamos el regreso. Al principio unos doscientos metros por el cauce del Reguero La Tabla, para después ir subiendo ligeramente por un camino no precisamente limpio y claro.
Tras librar un par de árboles caídos y algún tramo de incómodos arbustos alcanzamos el espacio donde teníamos el coche aparcado.



Recorrido en el sentido de las agujas del reloj




Nos encontramos con el cementerio bastante deteriorado






Hay una pequeña cascada allí mismo





Vamos volviendo






Bajo el acebo las cenizas de Nieves




Inscripción en la losa a los fusilados y enterrados en la Fosa la Tabla





En el árbol unos versos de Nieves y debajo el poema completo






Epílogo



16-VIII-2005



A mis 80 años



Hoy ya no tengo ayer,

ni tampoco mañana;

ni siento, ni padezco,

ni veo, ni oigo nada.



Quiero hacer una hoguera con mi vida,

que vuelen las cenizas por los aires,

sentirme libre, alegre, redimida,

no pensar, no sufrir, no acordarme de nadie…

Quiero que el viento lleve mis cenizas

lejos, muy lejos, donde no haya nadie,

por encima de todas las delicias,

hacia las altas cumbres y anchos mares.



No importa que la cumbre esté nevada,

que el mar sea negro y la noche eterna,

no tengo miedo, no me importa nada

porque estar muerta es sosiego y calma.

Se ha extinguido ya el fuego de mi vida,

se han quemado los restos de mis años.

He muerto anciana, feliz y agradecida;

atrás quedaron risas, amor y desengaños.



No lloréis por mi eterna despedida,

olvidaos de mi cuerpo y de mi alma.

Disfrutad mientras sigan vuestras vidas

que, aunque yo ya no esté…

¡no pasa nada!



Soy humo en el viento,

ceniza en el suelo,

sonrisa en recuerdo,

silencio, sosiego, …



Soy humo en el viento,

ceniza en la tierra,

el agua y el tiempo

borrarán mi huella…



miércoles, 14 de febrero de 2018

Visita a Armando Valdés y Luisina Vega


Con motivo de “el día de los enamorados”, 14 de febrero, y con unos días de antelación, exactamente el día 11, la Voz de Avilés y El Comercio de Gijón publican la historia de varias parejas de enamorados, en todo caso con personalidad propia, con cosas para contar, con cierto interés periodístico. Entre ellas el matrimonio integrado por Armando Valdés y María Luisa Vega, “niños de la guerra”.
El artículo llama poderosamente nuestra atención ya que no sabíamos del matrimonio, de su paradero en los últimos años, ni tan siquiera si vivían.
Ángel Lago y Nieves Cuesta, verdaderos sujetos protagonistas "in memorian" de este blog, tenían muchos y muy buenos amigos, pero casi se podría asegurar sin temor a equivocarse que Armando y Luisina eran de los más íntimos. Así pues, una vez conocida su ubicación, su actual estancia en una residencia ERA, gracias al artículo del periódico, acudimos a visitarlos en Pola de Laviana.
A continuación reproducimos parte del artículo publicado, lo que interesa a Armando y Luisa, pues de forma sucinta, pero clara y exacta, relata alguna circunstancia de la vida de estos dos niños de la guerra.









«Siempre fuimos yo  para ella y ella para mí»

Tampoco lo celebrarán Armando Valdés Ordieres (ovetense, 93 años) y María Luisa Vega González (gijonesa de La Calzada, 91), que atesoran una historia de película que los llevó a emigrar a Rusia huyendo de la guerra desde el puerto de El Musel cuando no eran más que unos niños. Toda una vida «con sus cosas buenas y sus cosas malas» que Armando cuenta desde la tremenda lucidez de sus ojos azules y mientras aparta las sopas de letras que se han convertido en su gran entretenimiento desde que ella ya no está del todo bien. «Alzheimer», susurra él, como hace cada vez que llega a un asunto delicado ahora que «cuidar de ella es todo lo que hace, siempre pendiente de su mujer», según cuentan los trabajadores de la residencia del ERA en Laviana, donde comparten la habitación 104. 


Armando y María Luisa

Empezar a quererse fue también algo mutuo. «Ella se fijó en mí y yo me fijé en ella y siempre fuimos yo para ella y ella para mí», recuerda Armando, que en aquella Rusia «donde había dificultades para todo, desde el racionamiento al frío de Siberia y los bombardeos», empezó a prepararse para ser perito industrial y a trabajar en una fábrica de motores a reacción, mientras que María Luisa estudiaba Geología. Y, entre clase y clase, los dos frecuentaban La Bielorrusa, un local en el centro de Moscú «que en los años cincuenta las autoridades rusas destinaron a los españoles» y, allí, en el baile, empezaron a arrimarse y cortejar. Se hicieron novios. Así que lo de casarse cayó por su propio peso y ella se encargó de informar a la familia en una carta en la que, entre detalles cotidianos, un poco temerosa del impacto de la noticia en Asturias, escribe: «En general todo sigue como siempre. La única noticia nueva es que me he casado el 15 de octubre con Armando. Soy muy feliz y estoy muy contenta. La madre igual va a estar descontenta que me casé, igual se va creer que es todavía temprano, que soy pequeña, vosotros diréis lo mismo, os adelanté a todos. Pero tener en cuenta que aquí la vida es muy diferente y más fácil, y además que ya tengo los 23 años encima. Vivimos muy bien y los dos contentos». Pero todo se torció solo un año después, cuando María Luisa dio a luz por cesárea a su primer hijo, Eduardo, que nació con graves problemas: «Los especialistas nos informaron de que sería sordomudo y fue un golpe muy duro». La vuelta a España, siete años más tarde, alivió en parte el sufrimiento del matrimonio, que por fin pudo abrazar a los suyos en la estación de Oviedo, y que poco después de tener a su segunda hija, sufrieron el mayor golpe de los posibles: «El fallecimiento de Eduardito a causa de un derrame cerebral. Tenía siete años». Pero, juntos, «con momentos mejores, peores y regulares», siguieron adelante. Ella, trabajando en casa. Él, en Ensidesa. Los dos, «socialistas y sin creencias religiosas, pero respetando a todo el mundo», vuelve a susurrar.  «Ella siempre fue mejor que yo, mucho más buena», resume Armando Valdés Ordieres la historia de un amor condensado en las dos alianzas que enseña, orgulloso, en su dedo anular. «Ella perdió la suya dos veces, así que ahora las llevo yo».




Emilia, viuda de José María Pais, de 92 años, amiga de los residentes del ERA y también niña de la guerra, aprovechó para visitar a sus viejos amigos de aquí y entrañables camaradas del pasado en la Unión Soviética.




Armando Valdés Ordieres





FOTOS ANTIGUAS


Armando Valdés en Moscú

Su hijo Eduardito nacido en Moscú

Valdés contempla a su hija Mª Loli nacida ya en Oviedo y a Avelino tercer hijo de Nieves


jueves, 8 de febrero de 2018

Placa en Obninsk dedicada a los Niños de la Guerra




Nos hemos permitido reproducir casi literalmente un registro conmemorativo publicado en el blog de AGE, para mayor difusión .

En Obninsk de 1937 a 1941 fue ubicada la Casa de Niños españoles Nº 5, una de las mejores de la Unión Soviética. En el 80 aniversario de la llegada de los niños españoles, ha sido inaugurada una placa conmemorativa. A pesar del frío, la ceremonia resultó increíblemente cálida.


La placa fue descubierta por el gobernador de la región de Kaluga, Anatoly Artamonov y el Embajador de España, Ignacio Ybáñez Rubio, quien habló con palabras de agradecimiento por la cálida recepción con la que fueron acogidos los niños españoles durante la guerra: "Este es un ejemplo que muestra claramente cómo estamos vinculados los pueblos de España y Rusia”. También asistieron diputados de la Duma Estatal de la Asamblea Federal de Rusia.




Manuel Arce Porres, ex alumno de la Casa de Niños Nº 5, presidente de la Fundación Nostalgia y miembro de la Asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE) a quien representó en esta ceremonia, dedicó también unas palabras de agradecimiento a la dirección de la CSE RF-IPPE por la iniciativa de instalar la placa.
El 24 de Agosto de 1941, iniciada la Gran Guerra Patria, la Casa de niños españoles núm. 5 fue evacuada a la provincia de Sarátov. Los educandos de más edad se unieron al Ejército rojo y a los guerrilleros. Veintiuno de ellos dieron sus vidas en el frente por salvar su segunda Patria de la amenaza fascista.

Desde mayo de 1946 el edificio ha sido el Instituto de Física y Energía, donde ahora se ha ubicado la placa, cuyo texto dice:

 

"El 23 de Junio de 1937 unos 500 niños españoles entre 3 y 15 años, junto con sus maestros y educadores, llegaron aquí, huyendo de la Guerra Civil en la República Española".




Aproximadamente a 100 kilómetros de distancia, en el Centro de España en Moscú, se celebraba el 90 cumpleaños de Luis García Luque, "niño de la guerra" (en la fila primera). Luis es una persona muy querida y activa en el centro: responsable del coro y vocal de la Junta Directiva.


La segunda por la izquierda de suéter azul (Marina) y la segunda por la derecha ( al lado de Luis) son sobrinas carnales de Nieves Cuesta Suárez.


sábado, 16 de septiembre de 2017

Los "niños de la guerra" vuelven a Moscú





Los "niños de la guerra" vuelven a Moscú

Una delegación asturiana participa en los actos conmemorativos del 80.º aniversario de la acogida en Rusia de los pequeños que huyeron desde España de los bombardeos franquistas durante la Guerra Civil


amaya p. gión aeropuerto de asturias 16.09.2017 | 12:45

 

 


 Pie de foto
Por la izquierda, en primera fila, Rosa Fernández, Araceli Ruiz, Ninel Orejudo y Manuel Barrio; detrás, por la izquierda, Tomás Carrero (de AGE), María Isabel Alcoba y Francisco Lago Cuesta.

Ninel Orejudo está nerviosa. "Muy nerviosa". Este fin de semana volverá a pasear por una ciudad en la que nació hace 60 años, de la que se fue con 7 y a la que llegó su madre, Carmen Orejudo, con tan sólo 8 años: Moscú. Ninel partió ayer del aeropuerto de Santiago del Monte junto a otros siete asturianos, descendientes de aquellos pequeños que el 23 de septiembre de 1937 partieron del puerto de El Musel en la bodega de un carguero rumbo a la lejana Rusia, país que festeja este fin de semana el 80.º aniversario de la acogida de los "niños de guerra" españoles. Desde Asturias sólo viaja "la niña" Araceli Ruiz, nonagenaria gijonesa que conserva la memoria lúcida de la juventud: "Con 93 años me voy a Rusia otra vez", se despedía sonriente ayer en la cafetería del aeródromo asturiano minutos antes de embarcar hacia el país en el que desembarcó cuando sólo tenía 13 años.
 

Araceli Ruiz es la presidenta de la Asociación de Niños de la Guerra de Asturias, y no se cansa de repetir la historia de su vida, la de los niños asturianos que huyeron de la contienda civil aquel lejano 23 de septiembre. Ese día sigue en su memoria "como si fuese ayer". Aquella travesía duró una semana, acabó en el puerto de San Petersburgo y en el país comunista vivió Araceli durante 43 largos años. "Este viaje es especial, significa que sigue interesando la historia de los 'niños de la guerra'. Lo que espero es que lo que nosotros pasamos no se repita", decía ayer antes de partir de nuevo, esta vez con billete de vuelta.
 

El viaje del que habla ha sido organizado por la asociación Archivo Guerra y Exilio (AGE). Como la delegación asturiana, partieron ayer hacia los aeropuertos de Domodedovo y Sheremetyevo treinta y siete españoles más, procedentes de País Vasco, Madrid, Burgos, Cataluña, Palma de Mallorca y Valencia. Todos se trasladan hoy a la ciudad de Obninsk, donde se desarrollará el homenaje a los pequeños españoles que huyeron de los bombardeos franquistas.
 

"Nací en Moscú y con 7 años nos mudamos a Moldavia. Abrieron allí una cátedra española, estaban buscando gente nativa y nos fuimos para allá. Desde Moldavia nos vinimos a Asturias cuando tenía 21 años y no regresé más a Rusia. Estoy muy nerviosa. Vamos a estar allí sólo cinco días y quiero hacer tantas cosas. Me gustaría visitar donde vivieron mis padres, las casas por las que pasamos, contactar con los familiares con los que perdí el contacto (mi padre era ruso y murió en el año 1977)", explicaba ayer en el aeropuerto de Asturias Ninel Orejudo, que viaja acompañada de su marido, Manuel Barrio, y de otra familiar, Rosa Fernández.
 

Ésta es ya la cuarta vez que el avilesino Francisco Lago vuelve a su Moscú natal, del que partió cuando tenía 8 años para crecer en la Asturias de sus padres. Es hijo de la "niña de la guerra" Nieves Cuesta, que inmortalizó su experiencia en el libro "Simplemente mi vida" (Azucel, 2009). "Cuando nos propusieron ir a Moscú lo recibimos con mucho encanto y como mis padres faltan ya, decidimos apuntarnos, creíamos que teníamos que estar", señaló el avilesino, que viaja con su esposa, María Isabel Alcoba.
¿Y qué recuerda el niño Francisco Lago Cuesta de aquel viaje a la inversa? "Cuando vine a España ya llevaba tres años de colegio y sabía leer y escribir perfectamente en ruso. En seis meses me olvidé del idioma y de todo aquello. Era el 56 y tenías que olvidarte de todo vestigio ruso, de todo aquello que pudiese representar ser distinto a los españoles de aquí, de los que ganaron la guerra. Había que pasar lo más desapercibido posible. Recuerdo los cabreos cuando te llamaban el ruso. Era un insulto".
 

Los "niños de la guerra" y sus descendientes son ahora como héroes en el país de Vladimir Putin. El próximo miércoles regresarán a Asturias con la maleta cargada de más recuerdos con los que seguir haciendo historia.

jueves, 31 de agosto de 2017

Almirante Cervera












Noticias agencias


Gijón conmemora el 80 aniversario del exilio de los 1.100 Niños de la Guerra


31-08-2017 / 14:10 h EFE




Gijón acogerá en septiembre una serie de actos conmemorativos del 80 aniversario de la partida desde el puerto de El Musel del crucero "Almirante Cervera" con 1.100 niños de Asturias y provincias limítrofes evacuados por las autoridades republicanas ante la caída del Frente Norte en la Guerra Civil.

Las actividades, que pretenden recordar y homenajear la solidaridad internacional y la memoria democrática, han sido organizadas por el Ateneo Obrero de Gijón y la Asociación Lázaro Cárdenas con la colaboración del ayuntamiento gijonés y pretende, según sus promotores, recordar un episodio dramático, situarlo en el contexto actual y reivindicar la Memoria Democrática.

Ante el avance las tropas franquistas, la noche de 23 al 24 de septiembre los niños, junto a sus educadores, salieron en barco en un viaje de destino incierto que les llevó finalmente hasta la Unión Soviética para una estancia que se pensó provisional.

Tras su llegada a Leningrado mantuvieron sus vínculos culturales con España pero, tras la derrota de la República, su estancia provisional pasó a ser permanente y sufrieron la invasión de las tropas nazis en la Segunda Guerra Mundial antes de establecerse de forma definitiva en su país de acogida.

Durante la presentación de las actividades el presidente de la Asociación Lázaro Cárdenas, José Manuel García Villar, y el representante del Ateneo Obrero Leonardo Borque, han incidido en que, pese a los ochenta años transcurridos, "hay cosas no han cambiado tanto".

Así, han subrayado, miles de refugiados llaman hoy las puertas de Europa "huyendo de lo mismo que en 1937, el horror y la barbarie" y sólo encuentran "la insolidaridad de las instituciones y el miedo y rechazo de una sociedad olvidadiza".

En este sentido, han pedido poner en valor la solidaridad mostrada por países como la URSS o México, "que acogieron refugiados sin hacer preguntas ni pedir nada a cambio y contraponerla a la egoísta respuesta que hoy da Europa a los actuales refugiados".

Además, han reclamado el reconocimiento de víctimas del franquismo para todas aquellas personas asesinadas, torturadas, encarceladas, perseguidas, expoliadas o exiliadas durante la dictadura y han lamentado la "anomalía democrática" que supone que España haya dejado a cientos de miles de personas "en un limbo jurídico inaceptable para cualquier estado de derecho".

Las actividades de la semana conmemorativa del 80 aniversario de la partida de los Niños de la Guerra, que además de en Gijón se llevarán a cabo en Mieres, Langreo o El Entrego, incluirán conferencias y proyecciones audiovisuales sobre hechos menos conocidos como los menores acogidos en Dinamarca o la figura de Pablo Miaja, organizador del convoy que los llevó a la URSS.

Estos eventos irán enmarcados por la exposición "Los Niños de la Guerra cuentan su vida, cuentan tu historia", que ya ha podido verse en varios lugares de Asturias y España, y que recoge material fotográfico que ilustra las vivencias de los Niños.

Los actos culminarán con la ofrenda floral que, como todos los años, se realizará el próximo 23 de septiembre junto a la estatua de Vicente Moreira -uno de los niños exiliados- situada en la playa del Arbeyal, a la vista de las dársenas del Puerto de El Musel.